Lo público y lo privado

16 05 2008

¿Cómo lidiar con lo público y lo privado en un blog? Eso me empecé a preguntar hoy, después de que ayer publiqué un post contando una historia muy personal y después me arrepentí y lo borré (algunos visitantes tuvieron chance de leer la historia y la mayoría no, por suerte).

Lo borré porque me acordé que mi papá leía mi blog… y me dio pena (vergüenza) de lo que contaba en ese post. Era una historia sobre un chavo, sobre la lujuria y el romanticismo, sobre la frustración y sobre un pasaje de avión que nunca compré… en fin, nada muy grave, pero no sé por qué me incomodó que MI PAPÁ estuviera tan al tanto de mi vida íntima.

No me importa que los desconocidos lean sobre mi vida íntima, pero ¿mi papá? ¡Por Dios!

Y es que ayer fui al cine (en mi día sin hijo) a ver una película coreana con mi amigo Manuel Ulloa y justo, justo, la historia tenía que ver con eso. Bueno, no exactamente, porque trataba sobre dos chavitas que se prostituían y del padre de una de ellas, que se desquiciaba cuando se enteraba de esta doble vida de su hija adolescente.

Y no, no es para nada el caso, jajajaja. Pero lo cierto es que me puse a pensar y de regreso del cine borré rapidito el post. Eso de que mi padre vea que su hija es una lujuriosa y que está dispuesta a hacer algunas locuras debido a eso, no creo que sea bueno.

También me pasó hace poco que salía con un chavo y que un día (¡gravísimo error!) me puse a leer su blog. Y resulta que a través de su blog me di cuenta de que él no estaba ni medianamente entusiasmado con la relación conmigo… es más, había varios mensajes claros, manejados (para mi gusto) con muy poco tino… mensajes muy personales. La relación se acabó entonces, por supuesto. Nunca supe por qué en vez de hablar las cosas conmigo, decidió postear mensajes indirectos en un blog público. Me pareció una falta de respeto, y se lo dije. Ahora somos buenos amigos, pero intento no leer su blog.

Es lógico, el blog es un buen recurso no sólo para escribir ideas y reflexionar sobre temas, sino para comunicarse con los demás. Si no, uno no escribiría un blog, sino un diario personal guardado bajo siete llaves. Yo creé el blog muy consciente de eso. También es una herramienta para proyectarse, crearse un personaje, que no necesariamente somos nosotros en esencia, sino como queremos que nos vean. Y, claro, el blog es además una manera de mandar mensajes personales (aunque “vestidos” de generalidades).

Ya me alargué. Pero da para más. ¡Blogueros del mundo, uníos y dad sus comentarios! Tu también, papá.

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5 responses

16 05 2008
awe

Leí el post, claro.
Lo que me golpeó no fue la lujuria ni nada por el estilo, sino la certeza del peligro que, según yo, inevitablemente estabas corriendo al mostrarte tan confiada y abierta con un perfecto desconocido, por más perfecto que pareciera.
Y la tristeza por no haber estado allí, para acompañarte al cine.

16 05 2008
María Fernanda

¿Pero cómo concluíste que la historia trataba sobre un perfecto desconocido? ¡Noooooooo! ¡Nada que ver! Creo que te confundiste de post. Creo que leíste el de Amor de cine. Sólo así se entiende tu comentario. El otro (¡qué alivio!) creo que fue borrado justo a tiempo, jajajaja.

16 05 2008
Rinostalgias

Yo no leí el post, pero lo quiero leer. Ya me dio curiosidad.

Y que bueno que este diálogo sirva para catarsis familiares, yo voto por todo menos la autocensura.

Y yo creo que cada quien tiene su motor para escribir un blog, no siempre es para decir las cosas de manera lateral. En mi caso lo toy tomando de manera terapéutica. 😛

Yo digo que el que no le guste la mezcla de público o privado, que regrese a la ficción o al diario bajo los siete candados.

Amén.

21 05 2008
Gabipallares

Me parece que, según pasa el tiempo, las conversaciones topan temas que antes se consideraban privados, ahora se habla de sexo en la mesa, cosa que hace 50 años era muy mal visto. Creo que los temas privados se van haciendo públicos en la medida en que uno necesita hablarlos para vivir con coherencia, pero es un proceso lento. Las conversaciones arriesgadas y valientes van convirtiendo a los asuntos privados en temas públicos. Siempre habrá un primer valiente que se atreva a hablar de cosas prohibidas y no siempre ese valiente es uno mismo, pero es un proceso que nos va haciendo evolucionar como personas, nos va enseñando a expresarnos pero también a escuchar. Tal vez el límite entre lo público y lo privado esté en la legítima necesidad de cada uno de expresar ciertos temas y guardarse otros, y en la disposición de los demás en escucharlos y aceptarlos. Un tema interesante e inteligente, como tú, amiga querida.

24 05 2008
María Fernanda

Inteligente comentario el tuyo, amiga. La verdad no sabes las ganas que tengo de tener un blog sin censura, hoy tengo la mente mucho más cochinona que hace años, jajajaja. Quizás bajo un seudónimo pueda escribir otras cosas, lo he pensado.

Pero también es todo un reto escribir este blog y cada día dilucidar en cómo decir las cosas, siendo honesta conmigo misma y a la vez manteniendo ciertos límites dictados por mi conciencia. Admito que me autocensuro mínimamente, pero sí lo hago porque me parece necesario hacerlo en este espacio.

En fin, todo un tema.

Voy a crear mi otro blog con un nombre super exótico y allí si escribiré todas las cosas cochambrosas que se me cruzan por la mente!

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