Fifteen forever

26 05 2008

Ayer me sentí como toda una adolescente. Fue una regresión a los años ochenta y a mis quince.

Primero, me fui al cine a ver nada menos que la última peli de Indiana Jones (estarán de acuerdo que había que verla: es Spielberg, es Indiana Jones, es Harrison Ford… me acuerdo que incluso tenía el juego de Atari ¡y me leí los libros!).

Bueno, pues fui a verla. Y fui a la matiné. Y me compré un helado Ben & Jerrys. Pero además no fui sola. Fui con alguien que me gusta.

Yo estaba hecha un manojo de nervios, porque es el cine, y porque es la oscuridad y porque nada había pasado con ese alguien que me gusta, y porque bueno, algo iba a pasar (ya saben… el cine es buenísimo para que pasen cosas).

Cuando me tomó de la mano, mientras Indiana Jones trataba de escapar con el cráneo de un alien (bueno, este es un Indiana Jones ajustado al siglo XXI, qué se le va a hacer…) el corazón se me salía del pecho. Repito: ¡Regresión total a mis 15 años! Esa ansiedad no la había sentido desde hace mucho tiempo. Las manos me sudaban y todo.

Qué tiempos esos en que una se conformaba con tomar la mano del novio (además esa era una clara muestra de que YA eras novia del chico en cuestión) y así pasaban los días y las semanas, hasta que llegaba el beso en los labios. Y después pasaban los días, hasta que llegaba el beso con lengua, y después pasaban más días hasta que llegaba el faje. Y… bueno, pues ahí se quedaba, porque el faje era lo más hard core a los quince años.

Ayer, en el cine, así me sentí. El roce de las manos fue suficiente para saber que nos gustamos y que no hay prisa. Estuvo bien que no pasara nada más. Aún quedan muchos días y semanas. Como cuando tenía quince.

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2 responses

5 06 2008
el alvaro

Empecé a teclear acerca de la tormenta que cae, que se va. De los rayos y centellas sin sapos y culebras. De como vuelve el sueño, la rutina de recostarse y cerrar los ojos, al tiempo que las gotas se extinguen… Lo central, había una idea para tratar el foreveryoung, la adolescente sensación que vive la sobre-vívida amiga muy a favor de nuestras carnes treintenas. Y como lluvia me fui escampando de palabras, borre texto y cerré página. Pero me pareció incoherente irme pues persiste la llovizna y quise dar cuenta de tres cosas antes de la ultima gota: 1) como a vos, me siento tembeleque con el primer roce de manos, y vamos así de a poquito reinventando los reencuentros. 2) Como a varios, estos sensibles tiempos de volver a inclinarse pa robar un beso, previa llamada, cita, puesta en escena, da una emoción de la chin… sentida igual hace 15 años, 10, ó 1 día apenas. Y como a montones de gentes, da gusto leerte y decirse en los adentros, que bueno que conozco una escribana con carácter, que bueno saberte así, que bestial además que sos mi broder.

Y mira vos, uno comprometido con la estación y la palabra, son las 12 y aun no para de llover.

5 06 2008
María Fernanda

Ufff, el Álvaro, me mataste con ese comentario. Cómo qusiera darte un abrazo en vivo y contarte tantas, pero tantísimas cosas. Va uno para allá, del palo de mayo tres cuadras hacia el volcán, con lluvia y a 35 grados a la sombra.

Y ya haz tu blog, que tienes muchas cosas que decir. ¡Te quiero!

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